miércoles, 17 de julio de 2013

Ahora sí, tunai guas cuentos nai


El Globo

Era un globo pequeño muy pequeño, azul con círculos rojos, un quemador no mucho más grande que un encendedor y una canasta de mimbre que bien pudo haber sido una panera. Él partió su viaje después de haber amarrado lo más valioso para el aventurero de globos: los sacos de arena, y es que sin sacos de arena no hay viaje que prospere, con sus saquitos (del porte de una bolsa de té) podía controlar la altura cuando la flama de su ímpetu lo impulsaba hacia el cielo y además hacían que su pequeño globo no fuera tan arrastrado por los fuertes vientos que había en aquellos años. Por tanto Él amarró con sus mejores cuerdas sus saquitos de la mejor arena y se elevó hacia las nubes de un día despejado. Como todo globo viajaba a la deriva pero poco importaba, el globo era pequeño muy pequeño y los sacos, aparte de afirmarlo en el aire, hacían un vistoso cinturón a su alrededor.

Viajó por todo su país y por otras tierras que no tenían nombre, algunas eran muy acogedoras y otras verdaderos nidos de avispas. Sin embargo tenía sus mejores saquitos, con la mejor arena y las mejores cuerdas.

Casi sin darse cuenta el globo empezó a crecer, la panera de trasformó pronto en un canasto (como para vender dulces de la Ligua) el mechero de transformó en una llamarada y con el pasar de los años el globo pequeño muy pequeño se transformó en un zepellín pesado muy pesado con timón y propulsión. Mientras el globo viajaba y crecía Él, precavidamente, había recolectado arena de playas y desiertos, la había puesto en sacos y amarrado con distintas cuerdas, sogas, cadenas, hilos y amarres varios que había encontrado en cuevas de osos y escondites de ladrones, por lo tanto cuando el globo se hizo zepellín tenía saquitos de sobra para controlar la altura y un timón para controlar la dirección, ya no volaba con el viento.

"Algo estoy haciendo mal" se dijo mientras amarraba y colgaba los saquitos. Decidió tomar el timón y dirigirse siempre a favor del viento para llegar a donde fuera, pero más rapido, y mientras hacía esto pensaba "algo estoy haciendo mal". Después de una tormenta miró sus saquitos, varios habían caído, unos eran muy pesados y no había cuerdas que los aguantaran, otros eran normales y habían aguantado mucho, pero la tormenta se los llevo porque estaban amarrados con hilo de coser, otros en cambio estaban amarrados con gruesas cadenas y ni siquiera estaban mojados, al otro lado también habían amarres aún mas extraños, un debil hilo delgado aferraba con fuerza diamantina un par de sacos que casi estaban sobre borda, había una cuerda roída por el tiempo que Él mismo se encargó de cortar y algunas cadenas oxidadas y porfiadas que no pudo ni siquiera mover.

Nunca lamentó los efectos de la tormenta, ni de esa ni de las que vinieron después, sin embargo mientras limpiaba, cortaba y buscaba más arena en otras playas y desiertos seguía pensando "algo estoy haciendo mal". Hubo un par de gruesas cadenas que sucumbieron al óxido y sus respectivos saquitos cayeron al piso levantando mucho polvo, pero casi sin hacer ruido, polvo y solo polvo.

Y así cambiando, reparando, barriendo, ordenando y desparasitando su zepellín prosiguió su viaje, siempre recogiendo arena, temiendo que su llamarada lo llevara al sol si se descuidaba un poco. Siguió su viaje y su zepellín crecía, el viento ya no tenía concierto y el timón caprichoso había crecido desviado, por lo tanto a veces la derecha era la izquierda y a veces era arriba y a veces simplemente no giraba. "Algo estoy haciendo mal" se dijo nuevamente aunque poco le importaba dar golpes de timón (mal que mal entre un timón porfiado y un viento impredecible el resultado debería dar lo mismo...¿no?)


Tutillo

Tutillo tenía una personalidad derechamente esdrújula. En todo lo que hacía era enfático e imperativo: "tómalo", "pásalo", "tíralo" y por supuesto "cállate" eran palabras que abundaban en su boca. Pese a su tamaño (no mayor a una radio prendida pero no menor a una taza de café recién servida) su presencia imponía, su aura espesa llenaba habitaciones y corazones como el humo de cigarro llena los pulmones de angustiados y celosos.

Era pequeño pero hablaba grande, hablaba de lo que había que hacer mañana, de como había que ordenar los muebles, equipos e instrumentos. Hablaba del futuro, de lo que había que hacer ahora, mañana y en 10 años más, hablaba de moros, cristianos, judíos y obesos. Hablaba de la posición de las estrellas y de como se movían según su estado de ánimo. Hablaba de accidentes, terremotos y el yogur vencido. Hablaba sobre lo humano y lo perruno, lo bueno y lo feo, lo tonto y lo fugaz.

Tutillo hablaba, mandaba y acentuaba las primeras sílabas como quien decora una torta. Cosa que daba lo mismo porque nunca se atrevió a tener público.



Solo en virtud de darle o quitarle contexto, el disco que sonaba mientras escribía:









viernes, 5 de julio de 2013

Me deben elefantes rosados

No hay nada más deprimente que estar enfermo, tener que encerrarse y soportar el dolor de turno como recordatorio de que no somos nada.

No hay nada más deprimente que ir al médico.

No hay nada más deprimente que estar aburrido.

Lo que era el ácido y la cocaína para Jim Morrison para mi lo son los virus y las bacterias, pero sin el "subidon"

UN ASCO!


jueves, 4 de julio de 2013

Plantar robles y que crezcan higueras (+ bonus)

Ahora que este asunto va tomando forma me acabo de enterar que uno puede ordenar las entradas a su blog con etiquetas según sea el tema sobre el cual trata la misma. Esto hace surgir dos preguntas obvias:

1- ¿Como después de haber leído unos 40 blogs no me di cuenta?

2- ¿Sobre que voy a escribir?

La respuesta a la primera pregunta es un insulto gratis hacia mi persona que no me apetece escribir. Lo interesante es la segunda; ya expliqué (contra mi voluntad) de que se supone se trata este salero; ahora, y para que no se me vaya la olla, (dicho español) debo pensar que temas me gustaría ¿salar? Veamos:

Politica: Yo creo que sería interesante tener un espacio para odiar a los fachos, a la desconcerta, a la ultra y a toda la manga de pelotudos que anda dando vueltas entre medio. En un principio pensé de hacer de este blog algo simpático (como yo) pero creo también merece un espacio denso (como yo).

Cotidianas: Cosas que le pasan a uno cuando es de los 1 de cada 10 gatos que no le gusta el Whiskas.

Música: Subiré temas que me gustan y hasta quizás me anime con un tema unplugged by me.

Miscelaneo: Donde caben todas las tonteras que se me ocurren.


De todas maneras se que esto se me va a olvidar, pero es lindo tener propósitos.

Post Scriptum: Como esta entrada estuvo muy fome, les voy a dejar un capitulo de Soy German los oscuros orígenes de Jhonny Bravo: