lunes, 4 de noviembre de 2013

Recordando...

Tuve la intención de reciclar una nota antigua, una que hablaba sobre el hecho de enfrentarse a una hoja en blanco, la incertidumbre, la distorsión en el lenguaje y la cacha de la pistola de agua pero eso demostraría que en todos estos años no he reflexionado mucho más allá de eso y no es así, o si lo es, no lo quiero admitir.

Me acuerdo cuando hacía listas de las cosas que no me gustaban o de las cosas que deberían estar escritas en un graffitti, eso no ha evolucionado nada, me sigue cargando la gente que estorba en los pasillos y sigo creyendo que debe haber una pared que tenga escrito "Hay dias que son como comer yugurth sin cucharay "Hay personas que deberían tener en su ropa advertencias como las de los cigarros" y por supuesto "Es mas fácil engañar a la gente que cambiarla"

 No sé cuando fue que me decanté por la filosofía del cinismo, de hecho me di cuenta que era cínico después de serlo, lamentablemente como toda filosofía no es universal y hay cosas para las que no se aplica y lo que es peor, para todo lo demás, no existe mastercard, así que hay que ser filosóficamente flexible o morir aplastado bajo el peso de tus convicciones.

Me gustaría recordar las cosas que pensaba cuando pensaba más, la paz mental no es inspiradora, por eso todas las obras de arte tienen conflicto.

[Cuentos] El mal chiste

Supongo que este es tan buen momento para escribir como cualquiera, además a esta idea le vengo dando vueltas desde hace casi 6 meses. Es tanto así que tomaré esta entrada como un primer borrador que espero pulir luego (no lo prometo por que al parecer mis promesas en este blog han sido... vacías)


EL MAL CHISTE

Era un enano de cuento: luenga barba, grebas de cuero de cabra de monte, hacha en la espalda y cinturón de cuello enjoyado por el mismo. Este enano de nombre impronunciable (Eupliuq) vagaba por las calles de Valparaíso buscando un bar pues venía bajando de su turno 7x7 en las minas de Moria Minerals S.A (60% Orcos, 30% El Señor Oscuro y 10% los japoneses) y necesitaba un par de galones de cerveza.

El bar era lo de siempre, semioscuro, bullicioso y con ese olor a madera, cerveza y orin que sale del parquet húmedo. En la barra conversaban animadamente un Argentino (narigón, ojotas, un mate en una mano y una chapita de Perón en la otra) y un Peruano (chico, moreno, comiendose una paloma que bajaba con pisco sour). En eso hace su entrada Eupliuq, rápidamente coje un lugar en la barra y ordena una cerveza servida en shop de madera, mientras tanto el Peruano vociferaba:

- Pe, que en la sagrada república del Perú tenemos los mejores aviones del mundo, nuestros aviones son tan avanzados que tu me pones una manzana a 50 kilometros de distancia y yo le hago un hoyo con una bala a Mach 3.

- Che eso no es nada, dijo el Argentino, en el sagrado Imperio Federado de Argentina si que tenemos los mejores aviones boludo, vos me ponés una manzana a 100 kilómetros de distancia y sho le calo un hoyo mientras voy con el avión a Mach 5 pibe.

La cerveza sabía a gloria y es que estar 7 días sin tomar (desde que Moria se privatizo la seguridad es lo primero) es casi imposible si no se tiene el temple que dan 100 años de vida bien vividos bajo la tierra. Mientras saboreaba su cerveza Eupliuq sintió que el silencio se esparcía a su alrededor, primero de manera imperceptible, luego como una neblina y al último como una estocada en la garganta, confundido levantó la vista para encontrar sus ojos con los del argentino quien le preguntó:

- Che y vos, como son los aviones en tu país?, te estamos esperando soberano sorete.

- Disculpe mi buen señor, nosotros no tenemos aviones (dijo el enano) púes vivimos bajo tierra. Por lo demás no entiendo a que se refiere con eso de "sorete".

- Mirá Che, no me vengás con pelotudeces, vos decíme como son los aviones en tu país y terminamos con esto.

- Mi buen señor, como le expliqué en mi país no tenemos aviones y además no me ha explicado que ha querido decir con la palabra sorete.

- Condenado enano hijo de puta que me quiero ir a mi casa, vos decime...

el hacha del enano fue más rápida que la boca del Argentino, atravesó el aire y se clavó en la barra, si no es por el empujón del Peruano el Argentino se queda con medio palmo menos de nariz. Ya en el suelo el Argentino se incorporó rápidamente mientras sacaba el corvo de su ojota, trató de darle una estocada al enano mientras este golpeaba con el mango del hacha al Peruano, el corvo se encontró con la gruesa ropa y piel del enano y solo alcanzó a hacerle un corte poco profundo, el enano enfurecido hizo girar su hacha sobre su cabeza y con una rápido movimiento cortó la cabeza del Argentino la que fue a dar a la mesa donde un Español, un Noruego y un Arbitro discutían sobre sus hermanas. Mientras el enano recibía un puñetazo del Peruano, la navaja del Noruego se encontró con el pito del Árbitro quien en un gesto veloz se defendió y a la vez logró calar el pito por la garganta del Español quien en su ahogo casi bota la hamburguesa que el Gringo obeso devoraba mientras veía como una llama, una alpaca y un judío se trenzaban a mordiscos y golpes de candelabros. El Peruano por su parte ya sin una pierna menos enarbolaba su paloma a medio mascar mientras maldecía al Enano el cual trataba de parar la hemorragia de su ojo, levantando nuevamente su hacha para rematar al peruano vio como el Gringo se comía su tercera cerveza mientras un licenciado, un ingeniero y un testigo de Jeová si disparaban calculadoras y biblias al más puro estilo matrix, el cantinero asustado mientras tanto había sacado su escopeta y ya llevaba el elenco completo de 4 chistes a su haber y pensaba acabar con el enano que empezó todo cuando con sobrenatural tranquilidad, desde el rincón del bar se levantó un hombre con turbante, caminó tranquilamente por el bar, esquivó 2 biblias, una flecha, 7 serpientes, 3 espadas laser y 12 ensangrentados tomos de la enciclopedia británica y llego al lado del Gringo para gritar "Allahu Akbar"

La explosión no fue tan grande como para derrumbar el bar pero si lo suficiente para acabar con todos ahí (y terminar la pelea), el único que quedó medianamente conciente fue Eupliuq quien arrastrándose por el suelo hasta la salida, de pronto se encontro con los pies de un Chileno el cual lo miró dijo "Mansa cagaita, la pa otra no me quedo viendo al Kike"