Algo habrá muerto con eso.
martes, 25 de junio de 2013
lunes, 24 de junio de 2013
Un buen día como cualquiera.
Suele ser la costumbre que cuando uno crea este tipo de espacios suele comenzar dando explicaciones, mas este no será el caso.
No pretendo explicar el porqué de "Sal de mesa", ni por qué decidí escribirlo ahora, ni mucho menos cual es mi propósito con estas lineas, en parte porque no lo sé bien y en parte como un acto de rebeldía hacía mis -presuntos- lectores (no deja de ser que estoy dando explicaciones sobre por qué no doy explicaciones, doh!).
Si todo sale como debiese (digamos... conociéndome) con el tiempo debería surgir la pregunta: " ¿Y este blog por qué no tiene colores mas oscuros? Combinarían con tus letras..." ya que como dijo mi amigo pulpo (si, soy amigo de un pulpo y no de cualquier pulpo, soy amigo del pulpo que va a encerrar a Dios en una probeta) mis escritos siempre tienen algo de obscuridad {y en Chile existe racismo hasta para eso}.
Si todo sale mal entonces esta será la primera y única entrada, ahora, si todo sale muy mal quizás haya mas pero conmigo convertido en zombie con temas como "Los cerebros que me comí hoy (con fotos subidas a instagram, sería un hipsterzombie)" o "La putrefacción de mis organos internos parte 2/5"
Como despedida y con un espíritu conciliador, democrático ¿cristiano? y magnánimo les (me) explicaré de que trata un poco todo esto. La sal de mesa está siempre ahí, estuvo antes de que la pusiéramos en la mesa y estará después de que nos comamos los cerebros (aliñados) los unos a los otros. Está ahí sin ninguna pretensión mas que la de existir, darle sabor o no a una comida para la sal es algo tan circunstancial como causar una crisis de hipertensión, simplemente pasa. Por esto mismo 'Sal de mesa' representa el vivir existencial, esa parte del ser (mi ser) que no tiene más afán que el de existir... Era esto o caminar en linea recta hasta París o dispararle a un Turco en la playa al atardecer.
Por tanto de esto no espero mas de lo que se puede esperar de un salero, aunque el gentil auspicio de la embajada de Turquía (¡agradezcan!) no me vendría mal.
Y para cerrar El Espejo de Redolés.
No pretendo explicar el porqué de "Sal de mesa", ni por qué decidí escribirlo ahora, ni mucho menos cual es mi propósito con estas lineas, en parte porque no lo sé bien y en parte como un acto de rebeldía hacía mis -presuntos- lectores (no deja de ser que estoy dando explicaciones sobre por qué no doy explicaciones, doh!).
Si todo sale como debiese (digamos... conociéndome) con el tiempo debería surgir la pregunta: " ¿Y este blog por qué no tiene colores mas oscuros? Combinarían con tus letras..." ya que como dijo mi amigo pulpo (si, soy amigo de un pulpo y no de cualquier pulpo, soy amigo del pulpo que va a encerrar a Dios en una probeta) mis escritos siempre tienen algo de obscuridad {y en Chile existe racismo hasta para eso}.
Si todo sale mal entonces esta será la primera y única entrada, ahora, si todo sale muy mal quizás haya mas pero conmigo convertido en zombie con temas como "Los cerebros que me comí hoy (con fotos subidas a instagram, sería un hipsterzombie)" o "La putrefacción de mis organos internos parte 2/5"
Como despedida y con un espíritu conciliador, democrático
Por tanto de esto no espero mas de lo que se puede esperar de un salero, aunque el gentil auspicio de la embajada de Turquía (¡agradezcan!) no me vendría mal.
Y para cerrar El Espejo de Redolés.
Hoy fue tan buen día como cualquiera.
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