No pretendo explicar el porqué de "Sal de mesa", ni por qué decidí escribirlo ahora, ni mucho menos cual es mi propósito con estas lineas, en parte porque no lo sé bien y en parte como un acto de rebeldía hacía mis -presuntos- lectores (no deja de ser que estoy dando explicaciones sobre por qué no doy explicaciones, doh!).
Si todo sale como debiese (digamos... conociéndome) con el tiempo debería surgir la pregunta: " ¿Y este blog por qué no tiene colores mas oscuros? Combinarían con tus letras..." ya que como dijo mi amigo pulpo (si, soy amigo de un pulpo y no de cualquier pulpo, soy amigo del pulpo que va a encerrar a Dios en una probeta) mis escritos siempre tienen algo de obscuridad {y en Chile existe racismo hasta para eso}.
Si todo sale mal entonces esta será la primera y única entrada, ahora, si todo sale muy mal quizás haya mas pero conmigo convertido en zombie con temas como "Los cerebros que me comí hoy (con fotos subidas a instagram, sería un hipsterzombie)" o "La putrefacción de mis organos internos parte 2/5"
Como despedida y con un espíritu conciliador, democrático
Por tanto de esto no espero mas de lo que se puede esperar de un salero, aunque el gentil auspicio de la embajada de Turquía (¡agradezcan!) no me vendría mal.
Y para cerrar El Espejo de Redolés.
Esperaré el proximo aliño
ResponderEliminarAl final si explicaste el porqué de sal de mesa. Fail xD jajaja igual me dio risa.
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